No he pogut resistir la temptació de reproduïr un extracte d’aquest interessantíssim artícle. Val la pena llegir-lo.
El origen de la religiosidad en los primates
Los comportamientos religiosos resultan a menudo tan extraños que muchos científicos se han negado a explicarlos como caprichos de la cultura y han buscado para ellos una causa biológica y evolutiva. Cada vez se acumulan más pruebas de que el ritual religioso, la experiencia mística, los conceptos de tabú y pecado e incluso el estamento sacerdotal no son exclusivos de nuestra especie sino que ya existen en una forma muy rudimentaria en diversos primates no humanos.
Un nuevo trabajo* sobre etología del papión oliva (Papio anubis) ha aportado datos muy significativos a este respecto. Aunque los autores han sido extremadamente cautos a la hora de hacer comparaciones con la religiosidad humana, su artículo ha generado una fuerte controversia y se rumorea que ha tenido serias dificultades para ser publicado.
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El nuevo estudio sobre los papiones describe una conducta hasta ahora desconocida: todo el grupo de papiones se reúne dos, tres veces al mes en el mismo lugar, generalmente caracterizado por alguna estructura vertical llamativa (como rocas amontonadas, un tronco seco y solitario, etc.). La manada, entonces, se sienta y permanece inmóvil (crías incluidas) durante varios minutos, mientras un individuo, generalmente un macho próximo en jerarquía al jefe de la manada, corretea y gesticula vigorosamente, emitiendo vocalizaciones irregulares. En ocasiones uno de los monos, generalmente una hembra, comienza a temblar y entra en un estado de “trance”, con los ojos en blanco y espuma en la boca.
Hace un par de años, como recordaréis, se descubría la existencia de una nueva y peculiar clase de individuos en las sociedades de chimpancés pigmeos o bonobos (Pan paniscus, una especie caracterizada por la gran diversidad de su conducta sexual). Ciertos machos, de nuevo con estrechos lazos de amistad o parentesco con los jefes de la manada, se dedican a morder y golpear sistemáticamente a los bonobos que sorprenden manteniendo relaciones homosexuales. Con frecuente sobrepeso, estos machos represores reciben asiduamente comida (regurgitada), muestras de afecto (besos en los nudillos) y de respeto (presentación del trasero) por parte del resto de los miembros de la manada. La sexualidad de estos peculiares individuos es atípica y desviada: generalmente se abtienen de realizar cópulas (aunque a veces exacerban la promiscuidad habitual de la especie llegando a tener un mayor número de hijos que el propio alfa de la manada). En no pocos casos, estos individuos se interesan exclusivamente por los simios juveniles del grupo, machos inmaduros a los que apartan de sus madres y acosan reiteradamente.
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Fuentes vaticanas han informado de una próxima reunión de Benedicto XVI con destacados primatólogos en su residencia de Castelgandulfo, para debatir estas cuestiones y decidir posteriormente la postura oficial de la Iglesia Católica sobre la pertinencia o no de enviar zoo-misioneros a evangelizar las comunidades de monos cercopitecoides y simios hominoides. El Papa publicará sus conclusiones en un libro titulado “Imago Dei”.
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*Thomas Truthshaker, Linda Warhammer, Troy McClure and McLovin. 2007. Religious-like meetings in Papio anubis and the origin of human religious behavior. Primate Ethology Peipers. Dic-2007.
Si us han quedat dubtes sobre la serietat de l’article, llegiu els noms dels autors que apareixen a la bibliografia.
L’article original, aquí.
Penjat per Rassputin
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